Ellos fueron rescatados del maltrato. Entre otras cosas, vivían encerrados en una jaula.
Llegaron siendo muy asustadizos, pero ahora no paran de ronronear, son súper mimosos y agradecidos, pero aún se asustan un poco con los ruidos fuertes.
Merecen una familia que los ame y cuide mucho.
Si querés adoptar algunos de ellos, completá la solicitud de adopción con su nombre.
Ya se encuentran desparasitados y vacunados.
